Leo ayer una queja sobre un buen cliente que ha dejado de serlo: lleva un retraso de un par de meses para pagar las últimas facturas. El autor del mensaje pide ideas para conseguir que le paguen. La empresa está en Estados Unidos y se hace imposible esperar a los responsables a la entrada.

Surgen varias recomendaciones, más o menos suaves, más o menos firmes, y me llama poderosamente la atención la reacción del autor: no quiere denunciar su caso ante el Better Business Bureau o cualquiera de las listas de prácticas de pago porque es un buen cliente y le paga buenas tarifas, aunque no parezcan recibir sus mensajes exigiendo el pago de las facturas atrasadas…

Vamos a repasar algo muy básico: ¿qué es un buen cliente?

Los buenos clientes dependen del traductor y de la agencia o cliente directo. Entre ambos se ponen de acuerdo en una serie de puntos clave.

1. Tarifas
A menudo leo «es un buen cliente, pero las tarifas son bajas»… No, no y no. Las tarifas dependen del traductor, de su capacidad para negociarlas y de sus tragaderas. Me explico: si pido 10 y me ofrecen 6, y lo acepto, las tarifas bajas sólo son achacables a mis ganas de aceptarlas. Cuando se me ofrecen tarifas bajas, siempre me queda un as en la manga con la agencia: decirle que no, muchas gracias. Sé que a los traductores nos da ictericia decir que no, pero a veces es necesario.

2. Pagos
Otra de las marcas de un buen cliente pasa por los plazos de pago. Es importante que se cumplan a rajatabla, de manera que pueda confiar en un dinero fijo para pagar la hipoteca, el plazo del coche, etc. Personalmente doy siempre los 30 días de rigor, pero no me importa admitir 45 días si la máquina de la agencia está engrasada de esa manera. Además del plazo, queda por saber si prefieren una factura por proyecto, o prefieren una única factura mensual… Esto suele ser cuestión de tiempo y comodidad: con los clientes más nuevos, emito facturas por proyecto; con los clientes con los que llevo más tiempo, emito facturas a final de mes o cuando tengo una cantidad medianamente interesante.

3. Trato
Y después de estas dos consideraciones, viene una de las más importantes para mí: ¿son agradables? ¿Los plazos son razonables? ¿El trabajo es interesante? Es importante colaborar con alguien que te resulte amable, te ayude a resolver las dudas y se interese por la calidad de lo que haces.

Para mí estas tres condiciones son sine qua non. Si falta alguna de ellas, para mí se deshace la posibilidad de colaboración, porque las relaciones con nuestros clientes se basan en la mutua confianza. Esto no quita la posibilidad de que algún buen cliente se retrase con los pagos. Eso pasa hasta en las mejores familias. Lo realmente demoledor es que ni siquiera contesten a tu mensaje sobre el retraso.

P.

Desde el miércoles no se ha vuelto a trabajar en la comunidad de Madrid hasta el lunes. Día del Trabajo, Fiesta de la Comunidad, puente… Y de puente a puente porque me lleva la corriente: el día 15, jueves, es San Isidro. El día 14 tengo cita con mi neurólogo. A ver si hay suerte y le puedo convencer de mi teoría de la B12, porque yo me encuentro mejor.

Vivir cerca de la plaza de toros de Las Ventas es un auténtico martirio durante las fiestas de San Isidro. Hasta las 8 de la tarde, aproximadamente, se pegan los foráneos por dejar el coche aparcado en una calle sin parquímetros ni estacionamiento regulado, ni nada de nada. En mi calle sólo hay árboles y, a veces, algún coche en doble fila (no hay muchos porque es una calle estrecha).

El viernes 16 volverá a ser fiesta… Esto me recuerda a las huelgas japonesas, en las que se trabaja más para superar la cuota de productividad y poner a la empresa en un aprieto… Igualito. :)

P.

Ir a un bar se ha convertido en algo muy aburrido desde que tengo acupuntora que se preocupa por mi bienestar. Ya no pido un café con leche, sino un descafeinado de máquina con leche. ¿Y qué decir de la coca-cola? Ahora se ha convertido en una coca-cola a temperatura ambiente. Lo que más me fastidia, no obstante, son las averiguaciones en las que se mete la camarera: «¿Lo quieres con hielo?» Esta pregunta me ha hecho meditar bastante y he llegado a la conclusión de que por Madrid andan sueltos ciertos individuos que gozan con el sabor aguachinado de la coca-cola enfriada a base de hielo…

Pero déjame que te responda: ¡NO! ¡NO quiero hielo!

Ayer leí en una de mis revistas de historia que habían descubierto, por fin, la composición del azul maya (sí, de ese azul que no le faltó a Mel Gibson en «Apocalyto»).

Fin de semana de sorpresa de Renault. Cuando todo el mundo daba la temporada por perdida, va Alonso y se cuela en la primera línea de parrilla… A todos los que desprecian a la marca del rombo, recordarles que los dos primeros campeonatos mundiales de Michael Schumacher le llegaron de la mano de un motor Renault (Williams Renault y Benetton Renault). Vamos, que Renault no es primeriza en estas lides y a saber lo que le han prometido a Alonso, que parece más contento que nunca.

P.

Lo que he leído esta vez en el periódico rebasa ya los límites de la ignorancia más supina:

En cristiano, esta frase quiere decir:

que viene del extranjero, y está en América bastante tiempo y se siente sumamente atraído por su proceso político porque afecta al mundo entero.

Lo tuve que leer TRES veces para caer en la cuenta de lo que quería decir el periodista. No está mal, no.

P.

Hace poco volví a ver la película «Sr. y Sra. Smith». Dista mucho de ser buena, pero estaba entre las que tenía a mano, totalmente sin pretensiones. A veces este tipo de películas nos hace un tremendo favor. En este caso, fue la frase de Vince Vaughn, cuando le piden que liquide a su amigo e indica que no se levanta por menos de…

La idea que debemos adoptar no es la del millón de dólares (o cualquier cifra igualmente desorbitada que nos cita), sino la de las condiciones mínimas que tenemos que haber conseguido antes de sentarnos a hacer un trabajo para cualquier cliente.

Antes de sentarnos frente al ordenador, debemos tener todo esto discutido y pactado:

1. la tarifa
2. el recuento de palabras del trabajo
3. el plazo de entrega
4. el método y el plazo de pago
5. las posibles consultas lingüísticas

Suena tremendamente básico, lo sé. Pero precisamente por ser parte fundamental de nuestro trabajo, debemos tener siempre presentes estas condiciones mínimas sin las que NO conviene trabajar.

Añadiría un último consejo: no aceptes jamás un trabajo el viernes por la tarde para un cliente nuevo. Te lo deletreo: huele a marrón… :)

P.

Volvemos a lo de siempre. Abro el periódico y me encuentro con lo siguiente:

:) Fracciones… ¡A la rica fracción, p’al niño y la niña! ¡Qué burros, por Dios! Eso sí, han estado cerca: sólo les sobró la -r-…

facción.
(Del lat. factĭo, -ōnis).
2. f. Bando, pandilla, parcialidad o partido violentos o desaforados en sus procederes o sus designios.
Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Creo que, a partir de ahora, voy a celebrar las «cercanías» a las palabras más que los descalabros… Es cuestión de salud mental… La mía, naturalmente.

P.

Ya NO necesito a House, casi con toda seguridad. Lo que tengo no podía ser más sencillo, aunque por edad no me lo hubieran detectado nunca: deficiencia de vitamina B12, eso es todo y ¡ahí es na!

Como me he documentado sobre la B12, os paso unos consejillos:

1. Si estáis operados de intestinos, que os hagan análisis de la B12 de vez en cuando.

2. A partir de los 50, pedid análisis de la B12 de vez en cuando.

3. Si tenéis temblores, falta de estabilidad, etc., antes de que os llamen seniles u os digan que lo vuestro es el Alzheimer, que os hagan un análisis de la B12…

Es así de importante, aunque sólo necesitemos un par de MICROgramos al día. Da gusto estar entre los vivos. :D

P.

Sigo con mis problemas para andar. Sigo sin dolores, sigo viendo a mi acupuntora, sigo comiendo pescado, sigo sin fumar… Pero sigo con mi debilidad «en los miembros inferiores» (jerga médica, por supuesto).

Ayer se me desinfló mi gran esperanza de ponerme bien con cierta rapidez. Fui a ver a una buena quiropráctica que me dijo que mi problema no está en la columna, sino que es neurológico.

A veces sueño con House, y ni siquiera son sueños libidinosos… :(

P.

Sabéis que me interesan las verduras y frutas frescas y naturales y que me quejo de no encontrarlas en Madrid. De eso viene mi afición a mis naranjas, que me llegan de Valencia en plena temporada, sin pasar por cámara (en los comentarios de la entrada Un zumo de naranja recién exprimido, del 17 de diciembre de 2005, tenéis unos cuantos productores que venden por Internet).

No obstante, sigo buscando productores que vendan todo tipo de fruta y verdura, de buena calidad y asequible. Creí que lo había encontrado esta semana pasada, pero andaba muy equivocada.

Se llaman CajaNature y el producto viene de Murcia. Hasta ahí todo espectacular. Miro las fotos y decido encargar dos cajas de 8 kilos cada una de frutas y de verduras (lo que llaman la caja ecológica básica). Son 44 euros y lo dejo todo pedido el lunes. El martes a primeras horas de la tarde llegan las verduras y frutas a mi casa. El aspecto es bastante bueno, aunque vienen frías al tacto…

El jueves a primera hora, en la cocina (que no tiene calefacción), este es el aspecto que presentan:

El color de los plátanos y la podredumbre de las berenjenas, así como lo blandas y medio podridas que estaban las zanahorias, me hacen pensar que mis frutas y verduras han pasado por congelación y que no han durado ni 48 horas. ¿Qué os parece?

Llamo a CajaNature y me hablan de su control de calidad y yo me remito a mis fotos y a las verduras que ya engrosan algún vertedero español. Total, he tirado 44 euros a la basura y ni me han pedido perdón por mi mala experiencia ni se han ofrecido a mandarme un cargamento (siniestro) en condiciones.

Pensé que os lo tenía que contar para que no cayerais en la misma trampa.

P.

Empieza un nuevo año y, como siempre, sufriré una pérdida de memoria pasajera al escribirlo que me lleve de vuelta al 2007, aunque sólo sea por unas semanas.

Afortunadamente, el año pasado ha terminado y, por un momento, me puedo hacer ilusiones de que este año nuevo no será tan traicionero como el pasado… Por lo menos ha cambiado algo. No han sido propósitos, sino cambios introducidos durante diciembre del año 2007: no fumo, no como carne, no bebo café, no tomo líquidos fríos, no ando con hombres malos… :D

Os dejo una imagen que refleja mis sentimientos sobre la vuelta al trabajo…

P.

Vale, vale. No está muy claro lo de los pingüinos, pero ¿no os parece que huyen de algo?

P.

P.D.: es mi mano, sí.

Leo con estupor que los precios de alimentación han subido un 6,3 %… Nos tienen acostumbrados a que los precios suban cuando les dé la gana (de hecho, ya subieron algunos alimentos un 20 % hace un par de meses). Pero lo que suena a rechifla es este titular:

:) Ejem… Al rico conejo… ¡Es TAAAAAAAANNNNNNN tradicional!

P.

Andamos todos pensando que somos Superman o Wonder Woman, y quiero comentaros lo que me ha sucedido para que no os pille el toro por sorpresa…

Desde mayo empecé a tener problemas con la pierna derecha que se agravaron con el estrés por la muerte de mi tía Mariluz. Desde junio, soy una mujer que ha perdido el norte… Y el sur y todos los puntos cardinales. Tengo problemas de coordinación y equilibrio totalmente achacables al estrés (a menos que el neurólogo, al que por fin veré en enero, me diga lo contrario). Lo llaman distonía neurovegetativa y no duele, sólo te hace parecer una beoda perenne.

Estoy viendo a una acupuntora, china como las famosas naranjas, que lleva tratándome tres semanas. Voy mejor, afortunadamente. Según ella, tengo el meridiano del bazo hecho polvo (no preguntéis, no tengo ni idea de lo que quiere decir eso).

Lo primero que hizo fue tomarme 29 pulsos y, a partir de ahí, empezó a trabajar con las agujas. Confieso que durante un par de horas, tres veces a la semana, estoy totalmente relajada, aunque parezca un puercoespín.

Gracias a estos momentos «bajos», he aprendido la importancia que tiene la tranquilidad. ¡No lo olvidéis vosotros!

P.

Se termina noviembre, que nos deja el tema tan manido de las tarifas. Esta vez no tiene que ver con cantidades o reventones de mercado, sino con algo básico y fundamental: quién establece las tarifas.

Ando harta de escuchar que tal o cual agencia son mejores o peores clientes por las tarifas que ofrecen. Y este tipo de charla no es mala, pero choca frontalmente con la mentalidad que debería tener un traductor: somos empresas y nadie nos debe dictar los precios; los ponemos nosotros.

Ninguno de nosotros va al mercado y le ofrece un precio al pescadero**, ¿verdad? «Ese atún, ese lomito de atún tan bonito me lo llevo por 9 euros el kilo, ¿hace?». Si se lo hiciera a mi pescadero, que lo vende por 12 euros el kilo, creo que resonarían sus carcajadas por todo el barrio.

Así que esta es la primera lección para todos los traductores, nuevos y profanos: tenemos que empezar a adoptar una mentalidad corporativista. Nosotros fijamos las tarifas, no la agencia de turno.

P.

**Por consejo de mi acupuntora, me he despedido de la carne hace unos 10 días. Ahora tomo pescado exclusivamente. :)

Hice esta fotografía desde la ventana de mi casa hace cuatro días.

Hasta ese momento, teníamos el otoño más suave que podáis imaginar, con los árboles cambiando colores lentamente, aún con todas sus hojas.

De repente, cuando me levanté el día de la foto, vi el suelo alfombrado de amarillo, el cielo gris y el ambiente frío. Desde entonces, he vuelto a usar mis abrigos y Madrid se cubre de nubes grises y tristes.

P.

Sigo con mi ojo crítico a la hora de leer el periódico. Lo de esta mañana ha sido colosal:

Venga, va, una de diccionario:

infringir.
(Del lat. infringere).
1. tr. Quebrantar leyes, órdenes, etc.

infligir.
(Del lat. infligere, herir, golpear).
1. tr. Causar daño.
2. tr. Imponer un castigo.

Real Academia Española © Todos los derechos reservados

Así que eso de infringir una derrota, es como si rompiéramos las leyes del Marqués de Queensberry o algo así. INFLIGIR una derrota… Pienso que este error se debe a que mucha gente intercala una N en infligir, que pasa a ser «inflingir», verbo inexistente. El mismo diccionario te reenvía a infringir, en vez de advertirte que hay DOS verbos similares:

El segundo gazapo no es tal, sino una mala traducción y una evidente carencia de cultura. Anoche recalé en un documental sobre las obras de ingeniería romanas. Termas, acueductos… ¿Carreteras?!!! Por obra y gracia de una mala traducción, las calzadas romanas se me convirtieron en carreteras (Roman roads). Tanto dinero como se desperdicia en televisión y no podían tener un especialista que corrigiera los errores de bulto…

¡En fin!

P.

*La expresión para error es gazapo, pero el tamaño de los que he detectado los convierte en conejos adultos… :D

Ando un poco más tranquila y he decidido que no aguanto este pseudoexilio autoimpuesto ni un minuto más. Así que vuelvo por los fueros de la sana escritura, que es muy buena para la cabeza.

Cada día, veo algo que me horroriza o me hace reír, siempre sobre ese idioma tan nuestro y que tan mal usamos. Decir que lo usamos no es más que un eufemismo de lo que realmente hacemos: masacrarlo. Y para muestra este botón:

No contentos con no traducir «New Jersey»** (Nueva Jersey hasta para los que hemos vivido allí), escriben «Whasington», con todas las letras, sí, pero mal colocadas… :D

P.

**Si lo que buscaban eran los nombres de los equipos, les faltan artículos, porque no es lo mismo Chicago (ciudad) que LOS Chicago (Bulls o lo que sea).

Lo prometido es deuda, aunque me haya despedido de momento de vosotros hasta la primavera. Pero ya terminó el campeonato de F1 y os tengo prometido un análisis del flamante «pudo-ser»: Hamilton. Empezar diciendo que nunca había visto a ningún aspirante al campeonato perder una ventaja de 17 puntos en dos carreras… Pero tampoco había visto jamás a ningún novato empezar con un coche preparado por un bicampeón.

Y leo para mayor regocijo que el «problemilla» que tuvo Lewis con el cambio se debió a que apretó el botón P, el limitador de velocidad para entrada en boxes…

Antiguamente, en los bancos aquí en España, el personal entraba con un puesto de administrativo e iba subiendo a medida que sus aptitudes y la formación lo permitían, de manera que cuando Zutanito llegaba a director de la sucursal, por ejemplo, conocía todos los entresijos habidos y por haber. Actualmente esa costumbre ha caído en desuso y es una lástima, porque hay muchos directivos que desconocen el funcionamiento básico de su empresa.

A diferencia de todos los campeones anteriores, Alonso, Kimi, Schumacher, Hakkinen, etc., este chavalín apellidado Hamilton ha tenido patrocinador desde los 12 años… Es decir, cuando los otros aprendían de todo y se tiraban en el suelo con un mono para reparar un manguito picado, porque no había dinero, este esperaba a que llegaran los hombres de McLaren o su dinero a cambiarlo por uno nuevo. Y así pasa, que ha ido toda su vida de Director General y no sabe ni configurar el coche.

Entre eso y sus rabietas de «ahora no te dejo que des una vuelta rápida» o de «te denuncio a la FIA por haberme jodido», la verdad es que solo aprecio una cosa: sabe pisar el acelerador, de eso no me cabe la menor duda. Pero no sabe conservar la mecánica ni las ruedas, no sabe ser frío y dejarse pasar tranquilamente cuando no se juega una posición, sino un campeonato…

Espero con avidez el próximo campeonato, sobre todo si Alonso no le prepara el coche. Quiero ver hasta dónde llega sin ayudas superlativas… Creo que no llegará muy lejos, la verdad.

El Director General de McLaren

P.

PD: ¿soy la única a la que le parecen cutres las botitas de charol?

Me voy a tomar unas vacaciones de Maremagnum. Por motivos personales, cierro este estalache hasta la primavera. Necesito concentrarme en otras cosas y necesito un tiempo con menos estrés, que he tenido mucho en los últimos meses (y mi cuerpo lo acusa, claro).

Nos vemos en unos meses. Que lo paséis bien.

P.

Comienza la época de licitaciones por las traducciones de la UE. Como si de un gigantesco pastel se tratara, todas las moscas (agencias) revolotean en torno a la Comisión y tiran de bases de datos para encontrar miles de traductores que los ayuden a ganar la licitación.

Las exigencias son múltiples: CV en formato europeo, carta de licitación, copia de títulos…

Empecemos por el CV, la mayor castaña del mundo mundial. El CV en sí está bien organizado y muy clarito, si no fuera por las 12 páginas de instrucciones que te remiten a páginas web con más instrucciones… Total, yo que siempre he tenido el CV muy bien organizado (aprendí en EE. UU., donde los CV académicos son punto y aparte), tardé solo 3 horas en hacerme el currículo europeo, pero no descarto que se puedan tardar más. :) Lo bueno que tiene, es que te lo puedes guardar tranquilamente y utilizarlo hasta para pedir trabajo en agencias extranjeras.

Lo de mandar copia de los títulos me parece harina de otro costal. Con toda la picaresca que hay en el mundo, decidí proteger un poco mis documentos y hacerlos medianamente inservibles para usos espurios (prevención que puede desaparecer si se abren con programas diferentes, eso sí).

Trabajando con Adobe Acrobat (ojo, el programa completo), puse limitaciones de seguridad al documento: prohibida toda extracción o manipulación, impresión a baja resolución. Eso se hace con el menú Documento>Seguridad.

Y para que mis intenciones queden patentes, añadí una marca de agua que «emborrona» la nitidez de mis copias (Documento>Agregar marca de agua y fondo). Ahí tenéis un ejemplo:

P.

:) No hay más que decir.

P.

Yo pensaba que los tiempos soplaban fríos para la cultura en España. Sin embargo, me he quedado perpleja al leer lo siguiente:

El gobiermo británico ha eliminado a Winston Churchill de la lista de personajes recomendados para su estudio en la escuela secundaria. En la guía que acompaña el currículum escolar tampoco aparecen ahora Hitler, Stalin ni Gandhi. […]

Historia y vida, núm. 475, pág. 9

¿Qué pretenden? ¿Eliminar la historia del siglo XX que en gran parte explica la del siglo XXI? ¿Quieren olvidar el holocausto o las purgas soviéticas (a Stalin le apodan «el padre de Photoshop» por cómo hacía que retocasen las fotografías y excluyesen a los personajes caídos en desgracia)?

Siempre había creído que estábamos condenados a repetir nuestros errores, pero esto es peor. Espero que al menos les pongan V de vendetta como lectura obligatoria, para saber reconocer a lo que se enfrentan.

P.

Dicen que uno de los sueños del hombre, desde siempre, ha sido volar. Creo que el sueño se nos quedó un poco pequeño con los avances del siglo XX. Hoy volamos en masa (en un Jumbo), en solitario (ala delta, ultraligero, vuelo sin motor), cruzamos océanos y continentes con habilidad pasmosa y en un tiempo asombroso.

Lo cierto es que levantamos los ojos al cielo, a menudo, para contemplar las evoluciones de los pájaros (por cierto, apareció un buitre junto al Bernabeu, sí, un buitre de verdad).

Lo de volar encierra cada vez menos misterio para mí. Pero lo que me apasiona cada vez más, es la posibilidad del espacio, que nunca veré cumplida. A menudo veo Star Trek y por unos segundos me creo lo que estoy viendo.

Un poco lo que pasa en Héroes fuera de órbita, con la que siempre me río y me asombro cuando se abre la compuerta para la vaina intergaláctica.

Pura nostalgia de espacios sin adulterar.

P.

Hacía tiempo que no escribía y no por falta de ganas, no, sino por exceso de trabajo. Terminé ayer y he dormido como un bebé. Antes de entrar en mi nuevo proyecto, tengo algo aquí a lo que le llevo dando vueltas unas semanas.

Literalmente dice lo siguiente:

También, confirmamos nuestra compatibilidad con la tarifa por sus servicios. En nuestra experiencia, muchos autónomos tienen unas expectativas poco realistas en cuanto a su compensación, influidos muchas veces por clientes extranjeros que tienen escaso conocimiento del mercado y que pagan tarifas excesivas.

Del artículo «Doing Business in Argentina» de Teddy Bengtsson, página 15 de Guide to South America 2007.

¡Cómo se nota que los intermediarios quieren mayor tajada! No permitáis NINGUNO que os dicten cómo trabajar y qué cobrar. ¡Es indignante!

P.

Como ya llevo un par de semanas viéndolo, creo que tanta perversión lingüística junta ha colmado el vaso de mi impaciencia.

Que disfrutéis, ¡hale!

P.